En un pequeño taller de costura que siguió cosiendo
puntada a puntada mientras el país se rompía, Matilde sigue con el negocio
familiar mientras intenta reconstruir su vida en una ciudad marcada por la
escasez y el miedo. Allí irrumpe Andrés, un antiguo conocido que regresa tras
años de ausencia con una maleta ligera y muchas preguntas. Este reencuentro
despertará recuerdos enterrados de la infancia y el barrio que ya no existe,
pero también desvelará los silencios y las verdades que el tiempo y la guerra
han dejado sin voz. En un lugar donde cada puntada puede reparar una prenda,
pero no el pasado. Ambos personajes descubrirán que lo más peligroso a veces no
es lo que se dice, sino todo aquello que se calla.